Hace unos minutos dándole un vistazo a este vicio digital llamado Facebook, me encontré con unas fotografías que subió un gran amigo que está de visita en un pueblo llamado Rothenburg ob der Tauber en Alemania.

Debo confesar que en el momento que vi una de las fotografías (la de este artículo) inmediatamente pensé: “Daría lo que fuera por estar ahí” pero casi instantáneamente caí en consciencia de esa frase y decidí cambiarla y escribir al respecto.

Fotografía tomada por Walter Lee.

Fotografía tomada por Walter Lee.

¿Cuántas veces ha escuchado usted a alguien decir esa frase? “Daría lo que fuera por ______________”

Ahora bien, ¿cuántas veces la habrá dicho usted?

Cuando instintivamente pensé esa frase (en otras palabras cuando el subconsciente me la mandó sin avisar), al hacerme consciente de ella, la cambié por la siguiente pregunta: ¿Qué estoy dispuesto a dar a cambio para estar ahí? o en otras palabras, ¿realmente daría lo que fuera por estar ahí?

Es muy fácil para todos nosotros soñar con todo aquello que llame nuestra atención y desear tenerlo en el momento pero, como bien lo dice Napoleón Hill en su libro Piense y Hágase Rico: “no es posible recibir algo por nada”.

Tal vez usted ha escuchado esa frase que dice: “Todos quieren ir al cielo pero nadie quiere morirse”; yo la escuché hasta hace unos días pero me llamó mucho la atención porque tristemente refleja la realidad de la mayoría… Cuántas personas desean crecer personalmente pero no están dispuestas a invertir ni tiempo ni dinero en cursos, talleres, libros o lo que sea que les ayude alcanzar ese objetivo. Cuántas otras desean cambiar de puesto pero no están dispuestas a dar más de lo que se espera; a recorrer la milla extra. Cuántos viven en la fantasiosa tierra del “algún día” sin estar dispuestos a pagar el precio previo para llegar a tener el auto de sus sueños, la casa de sus sueños, la pareja de sus sueños…o lo que sea de sus sueños.

Mantenernos en un estado de alerta personal nos ayuda a procurar ser conscientes de estas trampas que nos envía el subconsciente y si lo logramos podemos entonces realmente hacer algo para alcanzar eso que tanto queremos. El peligro de no ser conscientes es que le damos paso a pensamientos como “algún día” o “daría lo que fuera” sin siquiera evaluar qué tan cierto es eso que decimos o pensamos.

Estamos en el tiempo de soñar sobre lo que vendrá en el 2016; quisiera aprovechar para invitarle a desarrollar su nivel de consciencia y convertirse en una persona intencional en todas sus acciones; mientras más lo practique más fácil le será hacerlo regularmente y el premio a recibir es grande. Además, si necesita ayuda para lograrlo (y normalmente así sucede) recuerde que se encuentra a tan solo un correo o un WhatsApp para contactarme y para mí será un placer ayudarle a aprender a hacer consciencia.

En mi caso, pude rápidamente replantearme la frase “daría lo que fuera por estar ahí” y convertirla en una pregunta: ¿qué estoy dispuesto a dar para estar ahí? – Yo conozco la respuesta y estoy seguro que allí estaré porque “el que busca, encuentra”.

Recordemos las palabras de Carl Jung:

“Hasta que no hagas lo inconsciente consciente, éste dirigirá tu vida y tu lo llamarás destino”

Ahora le pregunto: ¿Usted, realmente daría lo que fuera por _________________ (llene el espacio)?

Les saluda su amigo y coach,
Minor.

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